Add to Technorati Favorites “Bochinche, bochinche esta gente no sabe sino hacer bochinche.” -Francisco de Miranda

“Bochinche, bochinche esta gente no sabe sino hacer bochinche.” -Francisco de Miranda

working class heroes / Vi Veri Veniversum Vivus Vici

Archivo

26/08/07

Boredom


Unfettered creativity is one of the most powerful manifestations of subversion posible, for it offers us all a taste of freedom.

Love, poetry, humor, sabotage...

Do not belive us
We`re all cultural prostitutes

Passion destroyed is reborn in the passion for destruction.
Smash it up!
Destroy Bourgeois culture
Question Everything
What ever doesn't kill power is killed by it
Goverments are fairlures
Depresion is the obvius extension of beredom
Just give me a black mask!

Boredom is always counter-revolutionary

22/08/07

20 minutos


Hoy viajando en el camion con destino a un pequeño poblado llamado Cenicero (La Rioja - España) tuve que presenciar como otro conductor de otro camion agonizaba hasta que dejo de vivir.

En esta vida he tenido que ver personas que se habian suicidado, muertos, mutilados y heridos en guerra, pero jamas habia visto a una persona agonizar...

... El accidente ocurre a unos 20 metros delante de mi camion, el otro conductor que provenia del Pais Vasco embistio a otro camion por detras ya que en ese tramo de la carretera estaban realizando obras de asfaltado, durante 20 minutos a la espera de que llegase alguna ambulancia, algun camion de bomberos o alguna patrulla de policia, vi como ese chaval de unos 25-30 años vomitaba sus entrañas mientras intentaba gritar de dolor, desesperacion y tal vez por miedo, un miedo a saber que de esa no saldria vivo.

Durante 20 minutos tuve que ver a una persona marchitarse como si fuese una flor en Otoño. Cuando comenzo a dejar de intentar gritar, vi como su cuerpo comenzaba a doblarse hasta que dejo de moverse, ver como sus miembros adaptaban formas que ya habia visto antes y que sabia que ya habia dejado esta vida, fue entonces cuando recorde una frase de Arturo Perez Reverte:

"En el fondo cada muerto no es sino eso: el dolor futuro de alguien que te espera y no sabe que estas muerto"

soldado Richard Willard.
Corresponsal en La Legion Extrangera.

Los últimos días de Jorge Luis Borges



Julio Olaciregui | Prensa Latina

"Soy un viejo poeta anarquista que se apaga suavemente en la susurrante Ginebra", decía el escritor argentino Jorge Luis Borges hace 20 años.

El 14 de junio de 1986 Borges olvidaba el sabor del pan y decía adiós a la primavera disponiéndose a entrar en "la noche inmortal", con serenidad e ilusión al saber que sus obras completas serían editadas en la prestigiosa colección francesa de la Pleiade.

Tres semanas antes de expirar, Borges dictaba su último texto, el prefacio para ese Libro de los libros, salido de su pluma, que los hombres del porvenir "no dejarían morir".

"Mucho mejor que ganar el Nobel es estar en la Pleiade", dijo Borges al profesor Jean-Pierre Bernés, catedrático de la Sorbona, que preparaba en ese entonces con él los dos volúmenes, hoy en día agotados, publicados por la editorial Gallimard en 1993 y 1999.

El 19 de mayo de esa última primavera Borges susurró su último credo literario en español al profesor Bernés.

Bernés, Kodama y el escritor franco-argentino Héctor Bianciotti fueron las tres personas que estuvieron cerca de Borges en aquellos días. "Soy un viejo poeta anarquista que se apaga suavemente en la susurrante Ginebra", le diría en su lecho al profesor Bernés.

Durante sus estancias en París, el autor de El Aleph, que aprendió francés desde niño, y Bianciotti, quien dejó de escribir en español hace más de 25 años para convertirse en un autor parisiense, miembro de la Academia Francesa, paseaban conversando sobre literatura.

Mientras caminaban por el boulevard Saint-Germain, Bianciotti admiraba la memoria del maestro recitando versos de Mallarmé, Valery o Verlaine, o alguna frase en prosa de Montaigne o Flaubert.

"Borges sabía muchas cosas, pero a la hora de escribir hacía algo breve, pequeño, un poema o un cuento, porque era como si se los hubiese encontrado", dice Bianciotti.

Sabio y feliz

En París, Borges se hospedaba siempre en El Hotel, una posada chica cerca de Bellas Artes, donde también vivió y murió en 1900 Oscar Wilde. En la fachada ahora hay dos placas, una recordando al autor del Retrato de Dorian Grey y otra al de Fervor de Buenos Aires.

"En ese hotel, a las diez de la mañana, después del desayuno, Borges se prestaba de buena gana para conversar un rato, dos horas, o más, con quienes estuvieran allí, estudiantes y periodistas; era un ritual, la gente ya lo sabía y venían a oírlo hablar, eso le encantaba", recuerda.

Hablaba con precisión sobre lo que había sentido, sobre lo que había visto, pese a su ceguera, siempre dispuesto a convertir "el ultraje de los años en una música, en un rumor, en un símbolo", como dejó escrito en un poema.

"Nunca he dejado de estar en Francia, y estaré en Francia cuando, en alguna parte de Buenos Aires, la beneficiosa muerte me llame. No diré la noche y la luna, sino Verlaine. No diré cosmogonía, sino el nombre de Hugo, ni tampoco amistad, sino Montaigne", escribió Borges.

En Francia los cuentos filosóficos de Borges, que comenzó a ser traducido al francés poco antes de 1940, llamaron desde siempre la atención entre los escritores y pensadores, de Roger Caillois a Michel Foucault.

Para Borges, como dice en el prefacio a sus obras completas en francés, la literatura era siempre "secreta y cambiante, una serie infinita de impresiones sobre el lenguaje y la imaginación".

"En un poema o en un cuento el sentido importa poco; lo que importa es lo que crean en el espíritu del lector tales o cuales palabras dichas en tal orden o según tal cadencia", afirma.

Con su irónica modestia dice allí que nunca se propuso escribir "una obra, en el sentido en que lo entendían Flaubert sino escribir breves aventuras secretas".

Cocaine Socialism


I thought that you were joking / When you said "I want to see you
To discuss your contribution / To the future of our nation's heart and soul
Six o'clock, my place, Whitehall" / Well I arrived just after seven
But you said "It doesn't matter" / "I understand your situation
And your image, and I'm flattered / Oh and I'd just like to tell you
That I love all of your albums / Could you sign this for my daughter?
She's in hospital, her name is Miriam / Now get down to the gist:
Do you want a line of this? / Are you a (sniff) / socialist?"
"Doin' fine, yeah! / Buzzin' all the time / Just one hit / And I feel great
And I support / The welfare state / Oh, you must be socialist
'Cos you're always off out on the piss / In your private member's bar
Oh yes you are / Yer superstar / Well you sing about common people
And the mis-shapes and the misfits / So can you bring them to my party
And get them all to sniff this? / And all I'm really saying
Is come on and rock the vote for me / All I'm really saying
Is come on roll up that note for me / The gist of all of this is
Do you want hits or d'you want misses? / Are you a socialist, yeah
Socialist, yeah / Socialist, yeah / Oh yeah"
"Yeah, you can be just what you want to be
Just as long as you don't try to compete with me
And we've waited such a long time
For the chance to help our own kind, so now
Please come on and tow the party line / Oh you owe it to yourself
Don't think of anybody else / And we promise we won't tell
Oh we won't tell, and we won't sell" / No we won't / No we won't
No we won't


Pulp.

In Trotsky we trust!

Existe una característica común en el desarrollo, o más correctamente en la degeneración, de la modernas organizaciones sindicales en todo el mundo; a saber, su relación estrecha y su crecimiento junto al poder estatal. Este proceso es característico en la misma proporción en los
sindicatos neutrales, socialdemócratas, comunistas y "anarquistas".

El capitalismo monopolista no se basa en la competencia ni en la iniciativa privada libre, sino en el control centralizado. Las camarillas capitalistas que están a la cabeza de los poderosos trusts, carteles, consorcios financieros, etcétera, ven la vida económica desde las mismas alturas en que lo hace el poder estatal; y para cada paso que dan requieren la colaboración de este último.

A su vez, los sindicatos en las ramas más importantes de la industria, se encuentran desprovistos de la posibilidad de aprovecharse de la competencia entre las diferentes empresas. Se ven obligados a enfrentarse a un adversario capitalista centralizado e íntimamente ligado con el poder del estado.

A los ojos de la burocracia del movimiento sindical la tarea principal
reside en "liberar" al Estado de la influencia del capitalismo, en
debilitar su dependencia de los trusts y en atraerlo a su lado.
Esta posición está en completa armonía con la posición social de la
aristocracia y de las burocracias obreras, que luchan por una migaja en la
repartición de los superbeneficios del capitalismo imperialista.
Los burócratas obreros hacen lo imposible, tanto en palabras como en
hechos, para demostrar al Estado "democrático" cuán indispensables y
dignos de confianza son en tiempos de paz y especialmente en tiempos de
guerra. Al transformar a los sindicatos en órganos del Estado, el fascismo
no inventa nada nuevo, lleva simplemente a su última consecuencia las
tendencias inherentes al imperialismo.


Los países coloniales y semicoloniales no están bajo la influencia del
capitalismo nativo, sino del capitalismo extranjero. Este hecho, sin
embargo, no debilita, sino por el contrario refuerza la necesidad de los
lazos prácticos, diarios, directos, entre los magnates del capitalismo y
los gobiernos que, en esencia, están supeditados a esos magnates, o sea,
los gobiernos de los de los países coloniales y semicoloniales. En la
medida en que el capitalismo imperialista crea, tanto en las colonias como
en las semicolonias, una capa de aristocracia y burocracia obreras, estas
últimas requieren el apoyo de los gobiernos coloniales y semicoloniales y
semicoloniales en calidad de árbitros. Esto constituye la base social más
importante del carácter bonapartista y semibonapartista de los gobiernos
de las colonias y en general de los países atrasados. Esto asimismo
constituye la base para la dependencia de los sindicatos reformistas al
Estado.

En ausencia de democracia obrera no puede haber ninguna contienda libre
para influir sobre los miembros del sindicato. Y a causa de esto,
desaparece para los revolucionarios el campo principal de trabajo en los
sindicatos. Semejante posición sería, sin embargo, completamente falsa. No
podemos elegir el terreno y las condiciones para nuestra actividad de
acuerdo con nuestras simpatías o antipatías. Es infinitamente más difícil
luchar en un estado totalitario o semitotalitario que en una democracia,
para influir sobre las masas trabajadoras. Exactamente lo mismo se puede
decir decir de los sindicatos cuyo destino refleja el cambio que ha
sufrido el curso de los estados capitalistas.


En tanto que el papel principal en los países atrasados no lo desempeña el
capitalismo nacional sino el capitalismo extranjero, la burguesía del país
ocupa, en el sentido de su posición social, una posición insignificante y
en desproporción al desarrollo de la industria. Teniendo en cuenta que el
capital extranjero no importa obreros, sino que proletariza a la población
nativa, el proletariado del país comienza bien pronto a desempeñar el
papel mas importante en la vida del país. En esas condiciones el gobierno
nacional, en la medida en que procura resistir al capital extranjero está
obligado en mayor o menor grado a apoyarse en el proletariado. Por otra
parte los gobiernos de aquellos países atrasados que consideren inevitable
o más provechoso marchar hombro con hombro con el capital extranjero,
destruirán las organizaciones obreras e implantarán un régimen más o menos
totalitario.De este modo, la debilidad de la burguesía nacional, la
ausencia de tradiciones de gobierno en las pequeñas comunidades, la
presión del capitalismo extranjero y el crecimiento relativamente rápido
del proletariado, minan las bases de cualquier clase de régimen
democrático estable. Los gobiernos de los países atrasados, es decir,
coloniales y semicoloniales, asumen en todas partes un carácter
bonapartista o semibonapartista y difieren uno de otro en lo siguiente:
que algunos tratan de orientarse en una dirección democrática, buscando el
apoyo de los trabajadores y de los campesinos, mientras que otros
instauran una forma de gobierno cercana a la dictadura militar-policiaca.

Esto determina asimismo el destino de los sindicatos. Permanecen bajo la
custodia especial del Estado o son sometidos a una cruel persecución. El
tutelaje por parte del Estado está dictado por dos tareas que éste tiene
que afrontar: atraerse a la clase obrera a su lado, ganando así un apoyo
para la resistencia contra las pretensiones excesivas por parte del
imperialismo, y al mismo tiempo, disciplinar a los trabajadores a los
trabajadores poniéndolos bajo el control de una burocracia.

El capitalismo monopolista está cada vez menos ansiosos de ajustarse a la
independencia de los sindicatos. Exige de la burocracia reformista y de la
aristocracia obrera, que picotean las migajas de su mesa de banquete, que
se transformen en su policía política ante los ojos de la clase obrera. Si
esto no es logrado, la burocracia obrera es desalojada y reemplazada por
los fascistas.

El reformismo social debe transformarse en socioimperialismo para poder prolongar su existencia, pero sólo para prolongarla y nada más, pues en ese camino, en general, no existe ninguna salida.